TFGs.es

En el mejor de los casos te quedan 500.000 horas de vida. Tu tiempo no es oro; tu tiempo es tu vida.

Todos los que trabajamos en TFGs.es estuvimos varios años como alumnos de universidades españolas y europeas. Hoy somos graduados, con máster, doctorados, ingenieros, arquitectos, etc., que hemos estado en tu misma situación.

Esa capacidad empática nos hizo ver lo mal organizado que está el Trabajo Fin de Grado y Trabajo Fin de Máster en la mayoría de las universidades españolas, y la necesidad de dar un servicio profesionalizado.

El texto que vas a leer te costará 5 minutos de vida, pero la información que obtendrás de él valdrá mucho más que ese tiempo.

- ¿Por qué no haces tú mismo el TFG/TFM?

Típica pregunta que hacen los que no tienen ni idea de cómo va el tema del TFG/TFM en España.

Por qué:

En 2010 entró en vigor la directiva europea ‘Plan Bolonia‘. Esa norma homogeneizó las titulaciones universitarias a nivel europeo, con la (supuesta) intención de favorecer el mercado laboral intracomunitario, gracias al incremento de movilidad laboral que se pretendía conseguir por tener todos el mismo título. De este modo, un egresado de psicología de Madrid tendría el mismo título que otro de Viena (al menos en el plano jurídico, ya que a nivel de prestigio de universidades, no hay normativa que valga). Con esta equiparación se pretendía facilitar el proceso de recruiting a los responsables de RR.HH., para que no se centraran solo en profesionales de su país, sino que incluyeran también a otros europeos, ya que todos tendrían el mismo título y supuestamente habrían estudiado las mismas asignaturas por llevar todos un plan ECTS (European Credit Transfer and Accumulation System).

Como cada país tenía su propia legislación universitaria, se decidió que en Europa solo iban a existir dos titulaciones: grado y postgrado. De este modo, en España las carreras de 5 años (ingeniería superior y licenciatura) y las de 3 años (diplomatura) pasaron a llamarse ‘Grado’, de 4 años. Y para acceder al postgrado, hay que pagar por tanto un Máster.

Como en casi todas las decisiones europeas, España es la que se vio peor parada. La homogeneización de títulos hizo que los españoles tuviésemos que gastar más dinero en nuestra educación: el que tenía una licenciatura había pagado un año más de matrícula sin sentido, el que tenía una diplomatura tenía que pagar el curso de acceso a Grado, y el que obtiene hoy un grado, prácticamente está obligado a seguir pagando para obtener un máster (y no solo en dinero, sino lo que es más importante: en tiempo). Si ya de por sí teníamos un problema de inflación educativa, esta norma no hizo más que multiplicarlo. No es de extrañar por tanto que los centros docentes de máster se multiplicaran como setas en otoño. Por otro lado, el incremento de movilidad laboral intracomunitaria, a quien favoreció fue a los países con una elevada demanda de personal laboral (Alemania), provocando la famosa fuga de cerebros en España (20% de paro desde 2011, y para colmo la gente preparada se va porque no ve futuro).

– ¿Y qué tiene que ver esto con el Trabajo Fin de Grado o el Trabajo Fin de Máster?

En las universidades españolas los docentes no cobran por tutorizar un TFG o TFM: cobran lo mismo si solo dan clases que si dan clases y aparte tutorizan a 5 alumnos con su Trabajo Fin de Grado/Máster. Esto antes del Plan Bolonia tenía sentido, ya que el TFG/TFM no era una asignatura obligatoria y no lo hacían tantos alumnos. Pero uno de los muchos requerimientos del Plan Bolonia fue que a partir de entonces, todos los alumnos que quisieran obtener su titulación de Grado o Máster, tenían que presentar obligatoriamente un Trabajo Fin de Grado/Máster (cuando antes era opcional y solo se hacía en algunas carreras). El problema es que se adoptó esta directiva europea, pero sin cambiar nada.

El único incentivo económico que reciben hoy día los profesores de las universidades españolas es por publicar artículos en revistas científicas, por lo que, como es lógico, dedican su tiempo a esa tarea. Por tanto para un profesor universitario, tutorizar un Trabajo Fin de Grado/Máster no solo es una tarea que tienen que hacer por amor al arte, sino que además les quita tiempo que podrían dedicar a preparar sus publicaciones, que es por lo que les dan los incentivos económicos. A pocos nos gusta trabajar gratis, y los profesores de universidad no son una excepción.

Esto tiene su repercusión directa en el alumno, al cual la normativa le está obligando a presentar un TFG o TFM, pero que sin embargo no tiene a un profesor interesado en tutorizarlo, que le explique cómo hacer el proyecto, dónde buscar artículos, cómo preparar bases de datos, cómo citar según la normativa que le pidan, si lo está estructurando bien o no, etc.

Si a ello le sumamos que muchos estudiantes solo necesitan su título para estar a la altura en un mercado laboral con inflación educativa (titulitis obligada) y que no les sobra el tiempo como para estar perdiéndolo en el Trabajo Fin de Grado/Máster, la pregunta con la que empezábamos esta sección se responde sola.

- ¿Es RENTABLE encargarle el TFG/TFM a una empresa?

Depende de cuánto cueste tu hora de trabajo, pero a poco que valores tu tiempo, siempre te va a ser rentable delegar el TFG/TFM.

Un ejemplo:

Caso A) Pepe hace el TFG por su cuenta y se ahorra los 500€ que le hubiese costado encargárselo a una empresa. Para hacer el TFG emplea 300 horas (12 créditos ECTS).

Total: 300 horas de trabajo le han reportado 0€ y un TFG.

Caso B) Pepe encarga su TFG a una empresa y dedica esas 300 horas a trabajar en el McDonalds a 6€/h. Pepe ha gastado 500€ y ha ingresado 1.800 € (300×6).

Total: 300 horas de trabajo le han reportado 1.300 € (1.800 – 500) y un TFG.

Muchas veces calculamos la rentabilidad sin tener en cuenta el coste de oportunidad, pero no hay que olvidar el valor del tiempo (de 150 a 300 horas).

Bonus track: Caso C) Pepe le encarga el TFG a una de las mil webs ilegales que se anuncian en Google, porque le sale por 300€ en vez de 500€ que le cobra una empresa registrada (que paga impuestos y tiene más costes operativos). A Pepe le timan, se queda sin los 300€, le toca renovar matrícula, tiene una mancha en su expediente académico y tiene que seguir perdiendo su tiempo.

Cada día nos llaman por tf muchos Pepes C), que vienen de rebote de esas webs-estafa para que les solucionemos el problema. Por favor, no seas un Pepe C) y haz las cosas bien desde el principio.

– ¿Y dónde queda en esa ecuación el valor de la satisfacción personal de haber hecho el TFG/TFM por uno mismo?

La vida es cuestión de prioridades.

Nuestros clientes no son el alumno de primero de carrera que entra ilusionado al mundo feliz. Ya son lo suficientemente maduros como para asumir que su TFG no se lo va a leer ni su familia, y que no es más que un trámite burocrático que les separa de subir un escalón en la jungla del mercado laboral. Lo que quieren es lo que todos queremos: un trabajo decente que les dé estabilidad económica.

Y para eso necesitan un título.

Y para el título necesitan el TFG/TFM.

Cadena de prioridades.

- ¿Es moral encargar el TFG/TFM?

(Atención: ladrillo. Un poco de filosofía nunca viene mal)

El código ético debe ser algo único de cada individuo, que cada uno elabora en base al pensamiento crítico, sus valores y su propósito de vida. La ética, a pesar de tener ese concepto de intelectual y noble, es sencillamente una herramienta: un manual para lograr nuestro propósito vital de la mejor forma posible.

Por ello, como nuestra vida es nuestra y no del vecino, si algo es moral o no, lo tendrá que determinar cada uno, no el mainstream (entendido éste como la corriente mayoritaria de pensamiento). Y el problema no está en democratizar la ética para adoptar como sociedad unos valores comunes; el problema aparece cuando esos valores comunes son artificiales, cuando no han sido generados por una suma de pensamientos críticos de personas, sino que han sido diseñados por intereses superiores y afianzados en la sociedad a través de los medios de masas. Por lo tanto, el problema ético aparece cuando ese mainstream artificial se impone sobre el pensamiento crítico individual y lo enmudece, con el único argumento de la superioridad numérica.

El argumento de la superioridad numérica cae por su propio peso: el mainstream hace 200 años veía moral la esclavitud. Hasta hace 60 años la «sociedad» consideraba que sí era moral y legítima la segregación racial. Hasta hace apenas 15 años, el mainstream afirmaba con rotundidad (e incluso con estudios «científicos») que la homosexualidad era una enfermedad, y hasta hace apenas dos lustros el mismo mainstream tampoco se percató de que la vida de la mujer tiene un sentido más allá del hogar familiar.

Los tiempos cambian y el mainstream se actualiza, pero por su propia idiosincrasia, siempre irá por detrás de las personas que utilizan su cerebro para preguntarse a sí mismas qué es lo mejor en cada caso, aunque muchas veces no encuentren la respuesta. Al igual que hace 50 años había «mentes pensantes por sí mismas» (en esa época el adjetivo era otro: «perturbados«) que en su fuero interino pensaban que cada uno es dueño de su vida y libre de escoger como pareja a la persona que ame, en 2020 los hay que pensamos que cada uno es dueño de su tiempo, y es libre de gastarlo en lo que quiera.

Reconocemos la frivolidad de la comparación, pero el propósito de esta comparación tan exagerada no es que quede un argumento elegante, sino claro. Tampoco pretendemos intentar hacer creer que actualmente la sociedad esté equivocada con el tratamiento moral de este asunto, sino simplemente demostrar que el mainstream no siempre lleva la razón, e invitar a que cada uno piense por sí mismo.

El TFG/TFM no está pensado para que el alumno aprenda: está pensando para justificar los 6/12 créditos ECTS que paga por la matrícula y superar esa asignatura, y esa asignatura está ahí no para enriquecer culturalmente a sus alumnos y prepararlos mejor para su futuro laboral: está ahí porque en el año 2010 España firmó un acuerdo con Europa (Plan Bolonia), en el que decía que para obtener el título había que hacer un TFG/TFM en todos los grados y másters. Y por supuesto firmaron el qué, pero se olvidaron del cómo.

– ¿Es moral una academia de asignaturas de matemáticas que resuelva ejercicios de matemáticas, pero no una academia de asignaturas TFGs y TFMs para que resuelva TFGs y TFMs?

– ¿Por qué tiene que ser el alumnado el que se pregunte si es moral, si es él/ella la víctima de una cadena de chapuzas administrativas?

– ¿Qué habilidades para enfrentarse al mercado laboral le proporciona a un estudiante el saber hacer redacciones destinadas a la publicación científica? ¿Por qué no se ha optado por otro recurso educativo más provechoso para el alumnado, en vez del TFG o TFM? ¿Realmente está mejor preparada para realizar un trabajo (por ejemplo de enfermero/a) una persona que sabe citar en APA o Vancouver?

– ¿Saben los detractores de la ayuda privada a los TFG y TFM en qué consiste el Plan Bolonia y lo que le supone al alumno?

– ¿Es moral que a un profesor universitario no se le pague por tutorizar TFGs? ¿Es moral que solo se reconozca el mérito docente de un profesor de universidad por el número de publicaciones que escribe (Quantitas > Qualitas), y no por la satisfacción o el conocimiento adquirido de sus alumnos?

– ¿Es moral que un alumno sufra ansiedad, o tenga que pagar numerosas veces por el TFG, porque esta asignatura no la hayan planificado bien los legisladores, no la hayan dotado de recursos y por tanto el tutor no haga caso al alumno? Distinta es la ansiedad por la dificultad que por el desamparo.

– ¿Es moral que se exija tanta titulación para todo, y sean los estudiantes españoles los que tengan que desembolsar cada día más dinero en grados y masters para compensar la inflación educativa de un mercado laboral desastroso?

Que cada uno se responda a sí mismo estas preguntas; lo único que aconsejamos es que si se medita sobre este asunto, se haga en profundidad y con toda la información para no caer en falacias. Y sobre todo: seamos sinceros con nosotros mismos y respetemos las decisiones y el trabajo de los demás.

Quien pretenda erigirse como juez en el terreno de la verdad y del conocimiento, naugrafará bajo la risa de los dioses.

Albert Einstein

Quiénes formamos TFGs.es

Si has leído el texto anterior, lo primero felicitarte por tu aguante: estás hecho de otra pasta. Lo segundo, habrás visto que no somos un grupo de listillos buscando hacer negocio haciendo trampas, sino que realmente estamos convencidos de que damos un servicio moral y legítimo (y por supuesto legal, y esto último no es una opinión sino un hecho jurídico). Cada uno de nosotros tiene su grado/máster y muchos doctorado, y podríamos estar trabajando en cualquier consultoría ganando más dinero (de hecho para muchos, éste es nuestro segundo trabajo). Si damos este servicio es por convencimiento.

TFGs.es somos un grupo de profesionales agrupados en una misma academia online, con nuestra oficina en Madrid. En esta oficina parte del equipo trabajamos todos los días de L a V (son los Dptos. de Gestión de Proyectos, Comercial, Seguridad Informática, etc.)

La otra parte del equipo es el Dpto. de Profesores(/as), compuesto por ingenieros, médicos, consultores, abogados, etc., que aparte de tener su trabajo principal desde hace años, complementariamente dan el servicio de redacción TFG y TFM a los alumnos de esta academia, tanto por el extra de ingresos que les supone, como sobre todo porque saben que realmente existe una necesidad de ayuda con los Trabajos Fin de Grado y Máster.

Llevamos ofreciendo este servicio de manera profesional desde 2014. Antes de 2014 ya estábamos publicando también en revistas científicas especializadas, por lo que tenemos muchos años de experiencia en redacción científica (metodología totalmente distinta a la redacción divulgativa). La mayoría de webs que ofrecen servicios TFG y TFM están formadas por recién graduados, muchos de ellos sin un trabajo principal, sin experiencia laboral en su especialidad y sin estar constituidos como empresa (y no tienen la capacidad legal de darte los Derechos de Autor). Seguramente podrán competir en precio, pero nuestros servicios no están enfocados a ser los más baratos y entregar una chapuza, sino a ser efectivos, que nuestros alumnos estén tranquilos y se quiten el TFG/TFM de encima.

Nuestro trabajo es redactar en 50h un TFG/TFM de más calidad que el que haría nuestro cliente en 300.

Y lo conseguimos.

No porque seamos muy listos, sino porque hemos repetido el proceso más de 2.000 veces.

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